Orientaciones futuras
A medida que se acelera la adopción de energías renovables, las innovaciones en la infraestructura de la red eléctrica, incluidas las redes inteligentes y los superconductores avanzados, optimizarán la distribución de energía y minimizarán las pérdidas. La integración de sistemas descentralizados, como los paneles solares en tejados y las microrredes, empoderará a las comunidades locales al tiempo que mejorará la resiliencia energética.
La industria energética se encuentra en una encrucijada crítica, pasando de un modelo centralizado y basado en combustibles fósiles a un ecosistema energético sostenible y diversificado. Esta transición está en consonancia con los objetivos globales de mitigar el cambio climático, reducir la contaminación y lograr la seguridad energética.
Además, los combustibles alternativos, como la biomasa y los residuos sólidos urbanos, están ganando terreno a medida que los productos de desecho se convierten en energía. Muchos combustibles de biomasa se obtienen a partir de materias primas renovables como el maíz, la caña de azúcar y la madera, lo que favorece un ciclo energético más sostenible. Junto con estos avances, las organizaciones del sector energético están tomando medidas decisivas para reducir las emisiones, limitar el metano y participar en iniciativas de captura, utilización y almacenamiento de carbono con el fin de reducir su huella de carbono global.
Por último, el principal subproducto de la quema del carbón es la ceniza. La ceniza es una materia mineral no combustible. A menudo, es una fuente rica en hierro, que puede utilizarse en Fabricación de cemento.